Fracturas vertebrales osteoporóticas

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¿Qué es una fractura vertebral osteoporótica?

Es una ruptura espontanea de la vértebra o causada por un traumatismo muchas veces banal,que seproduce en pacientes con debilidad de la consitencia de los huesos producida por la osteoporosis.

 

¿Por qué se producen las Fracturas Vertebrales?

Hay muchas causas de fracturas vertebrales, pero en nuestro medio   la causa más frecuente de debilidad de las vértebras y otros huesos es osteoporosis. Otras causas menos frecuentes son los tumores malignos (metástasis, cáncer de huesos, mieloma…), y algunos tumores benignos (hemangiomas, por ejemplo)

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¿Qué síntomas provocan?

Las fracturas osteoporóticas son generalmente muy dolorosas provocando un dolor agudo intenso y mantenido en la zona del torso adyacente a la fractura (generalmente en el área dorsal o lumbar). Además suele producirse de forma inmediata o más habitualmente de manera progresiva un hundimiento de la vértebra (acuñamiento) que a la larga, y especialmente si se asocia con otras fracturas, termina provocando una incurvación y deformidad de la columna (cifosis).

¿Qué es la Osteoporosis?

La osteoporosis consiste en una “debilidad exagerada” de los huesos derivada de una menor densidad de los mismos, debida a una disminución en la cantidad de sales de calcio depositadas en la estructura del hueso.
La fragilidad ósea exagerada derivada de la osteoporosis hace que sean más frecuentes las fracturas, sobre todo en los huesos de las muñecas, las caderas y la columna vertebral.
Cuando se sospecha la existencia de osteoporosis (generalmente a raíz de una fractura con traumatismo mínimo), se puede confirmar su existencia mediante una técnica llamada Densitometría Ósea. Una vez confirmada la osteoporosis se debe realizar un estudio para descartar que se trate de una osteoporosis secundaria a otra enfermedad, y se debe instaurar el tratamiento adecuado para tratar de frenar la progresión de la pérdida de densidad ósea.

¿Cómo se tratan las Fracturas Vertebrales?

El tratamiento de las fracturas vertebrales va desde el tratamiento ”conservador”, que consiste en reposo, analgésicos y corsés ortopédicos, hasta la cirugía abierta, con colocación de tornillos y barras para estabilizar las fracturas. El tratamiento quirúrgico abierto se suele indicar en pacientes con fracturas que compriman la médula espinal o amenacen con hacerlo, o para fracturas que acarreen deformidades graves de la columna. Entre ambos extremos se encuentran la vertebroplastia y la cifoplastia.

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¿Qué son la Vertebroplastia y la Cifoplastia?

La vertebroplastia y la cifoplastia son técnicas que tratan, de eliminar o reducir el dolor derivado de las fracturas vertebrales reforzando los cuerpos vertebrales rotos.

¿Para qué sirven la Vertebroplastia y la Cifoplastia?

La mayoría de las fracturas vertebrales causadas por la osteoporosis son muy dolorosas al principio pero, tras un tratamiento correcto mediante reposo, analgésicos y en ocasiones órtesis (fajas, corsés ortopédicos…) dejan de doler. Este proceso suele llevar dos o tres meses. Pero hay ocasiones en las que, sin que se conozca exactamente la causa, el dolor persiste a pesar de un tratamiento correcto. Este dolor puede llegar a ser tan intenso como para limitar las actividades del paciente, obligándole a guardar reposo y a abandonar sus actividades habituales, así como a tomar de forma continuada analgésicos cada vez más potentes, con los consiguientes efectos secundarios. El reposo prolongado, sobre todo en pacientes de edad avanzada, también acarrea complicaciones, como pérdida de masa muscular, trombosis venosas, depresión (acentuada por el dolor crónico) o aceleración de la desmineralización ósea (es decir, empeoramiento de la osteoporosis).

En este tipo de pacientes es en los que la vertebroplastia y la cifoplastia son de gran utilidad, mejorando la sintomatología dolorosa, con lo que se puede disminuir o abandonar por completo el tratamiento analgésico y se puede retomar de nuevo la actividad física.

La cifoplastia, puede ser útil en pacientes con fracturas más recientes con cierta deformidad o con pérdida de altura ya que, además de reducir o hacer desaparer el dolor al igual que la vertebroplastia, permite restaurar de forma parcial o completa la altura de la vértebra, evitando su colapso y la incurvación secundaria de la columna vertebral (cifosis).

¿En qué consisten?

La vertebroplastia consiste en la inyección de cemento líquido en el interior del cuerpo vertebral fracturado a través de unas agujas que se introducen en el cuerpo vertebral desde la piel guiadas con rayos X permiten al neurorradiólogo, controlar el avance de las agujas y la distribución del cemento.

Cuando el cemento se endurece (tarda sólo unos pocos minutos) por el aumento de la temperatura al fraguar disminuye o desaparece el dolor y se estabiliza la fractura, impidiendo que el colapso vertebral (la pérdida de altura de la vértebra) se acentúe.

La cifoplastia es una técnica similar, en la que, antes de introducir el cemento, se introducen unos balones deshinchados a través de las agujas. Estos balones se hinchan en el interior del cuerpo vertebral, con lo que se consigue recuperar, al menos en parte, la altura perdida por la vértebra al fracturarse. Entonces se deshinchan los balones y se retiran, rellenando el espacio dejado por los mismos con cemento líquido. Cuando este cemento se endurezca, mantendrá la altura del cuerpo vertebral y disminuirá o hará desparecer el dolor.

¿Qué pacientes se pueden beneficiar de estas técnicas?

Como se ha referido anteriormente, la vertebroplastia es útil en pacientes con fracturas vertebrales que siguen con dolor pese a un tratamiento conservador bien realizado. La cifoplastia, a su vez, será útil en pacientes con fracturas vertebrales en los que interese, recuperar al menos en parte la altura vertebral perdida. En cualquier caso, el neurorradiólogo, le asesorará sobre cuál de las dos técnicas es la más adecuada en su caso particular. Aunque lo más frecuente es tratar fracturas de origen osteoporótico, también se pueden tratar, en casos seleccionados, fracturas de otro origen (por ejemplo, secundarias a una metástasis o a un hemangioma vertebral).

Se da frecuentemente el caso de pacientes con fracturas vertebrales múltiples, alguna de las cuales probablemente sea antigua. Cuando esto ocurre es muy importante determinar con exactitud qué vértebra o vértebras son las causantes del dolor en ese momento, para lo cuál se suele solicitar una Resonancia Magnética, o, si ello no fuera posible, una gammagrafía ósea.

Se le practicará también un estudio preoperatorio básico, que puede incluir analítica y electrocardiograma, y otros estudios que sus médicos consideren indicados en su caso particular. Con todos esos datos, el neurorradiólogo encargado de su caso podrá decidir si está indicada o no la realización de la vertebroplastia o la cifoplastia, y si se tiene que tratar más de una vértebra.

¿Cómo será la intervención?

Habitualmente tanto la cifoplastia como la vertebroplastia, se realizan bajo sedación (técnica anestésica en la que se usan tranquilizantes sin llegar a dormirle por completo), aunque en ocasiones, debido a alguna enfermedad especialmente complicada del paciente, puede ser necesario realizarlas con anestesia general. En general se requiere un ingreso muy corto, con una sola noche de hospitalización.

Los neurorradiólogos, realizamos estos procedimientos en salas dotadas de equipos digitales de rayos X que permiten la máxima calidad de imagen y que reúnen todas las condiciones necesarias para este tipo de tratamiento. El paciente se colocará boca abajo o de medio lado, en función de la técnica de punción que se vaya a usar, y se desinfectará la piel, cubriéndose las zonas adyacentes con paños estériles. En ocasiones, a criterio de sus médicos, se le inyectará un antibiótico para disminuir la posibilidad de infección. Se inyectará en las espalda un pequeña cantidad de anestésico local (podrá notar un ligero escozor durante la inyección) y, posteriormente, se introducirán las agujas para realizar el procedimiento. La intervención dura entre una hora y hora y media, aunque se puede alargar algo más cuando hay que tratar más de una vértebra. Habitualmente es posible levantar al paciente 4 ó 6 horas después de la intervención, aunque esto queda a juicio de sus médicos, y al día siguiente, podrá ser dado de alta.

¿Qué complicaciones puede tener?

Como toda intervención, tanto la cifoplastia como la vertebroplastia pueden tener complicaciones, aunque, afortunadamente, son raras y generalmente leves. Puede existir hemorragia por los puntos de punción, aunque es extremadamente raro que sea grave. Existe un pequeño riesgo de infección aunque se tomen todas las precauciones posibles, aunque este riesgo es muy bajo (menos del 1%). También existe la posibilidad de que parte del cemento líquido se fugue fuera del cuerpo vertebral, comprimiendo las estructuras cercanas. La complicación más grave es la fuga hacia el espacio ocupado por la médula espinal, comprimiéndola y pudiendo llegar a producir parálisis de las piernas. Esta complicación es extremadamente rara apareciendo probablemente en menos del uno por mil de las intervenciones. Si el cemento se fuga hacia una vena cercana a un nervio, a veces puede producir un dolor intenso, que normalmente desparece en unos días con un tratamiento adecuado. En cualquier caso, tanto la vertebroplastia como la cifoplastia son técnicas que realizadas por neurorradiólogos expertos, tienen una tasa muy baja de complicaciones.  

¿Qué resultados tienen?

Estas técnicas consiguen la desaparición o la disminución importante del dolor en más del 75% de los casos. Esta mejoria suele ser rápida (en las 24 horas siguientes). En aproximadamente el 10% de los casos la reducción del dolor es pequeña, y, en el resto, no se observa mejoría. En algunos casos, se pueden producir nuevas fracturas en otras vértebras pasado un tiempo (la osteoporosis es una enfermedad generalizada). De ser necesario, esas nuevas fracturas también podrían ser tratadas con vertebroplastia o cifoplastia.
En cualquier caso, la indicación correcta de estas técnicas y su realización por neurorradiólogos expertos dotados de la mejor tecnología de imagen disponible (equipos de angiografía digital), es la clave para obtener un buen resultado, que siempre deberá ir acompañado de un correcto tratamiento de la enfermedad causante de la fractura (generalmente, la osteoporosis).